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Guía · Teckel

El teckel en un piso y con niños

Un teckel vive bien en un piso si se cumplen dos cosas: suficiente actividad fuera y una espalda bien cuidada. Con los niños es un compañero divertido y fiel, siempre que todos respeten sus límites.

El piso: basta con poco, las escaleras sí cuentan

Un rincón tranquilo para dormir, un sitio fijo para comer y paseos con mucho tiempo para olfatear: el teckel no pide más. La verdadera cuestión en un piso son las escaleras. Muchos escalones al día cargan su espalda larga.

Sin ascensor, llevadlo bien en brazos: una mano bajo el pecho, otra bajo los cuartos traseros, la espalda horizontal. Más detalles en espalda, escaleras y movimiento.

Suelos, sofá y cama

El gres y el parqué resbaladizos cansan sus patas cortas. Unas alfombras en los pasos principales le dan agarre. Delante del sofá y de la cama, una pequeña rampa, o la norma de que solo sube y baja con ayuda.

Vecinos y ladridos

El teckel avisa de los ruidos sin fallar. Acostumbrad al cachorro pronto al timbre, las puertas y los pasos en la escalera, y premiadlo cuando se quede tranquilo. Un teckel que ha gastado energía ladra bastante menos.

Teckel y niños: las normas

  • solo lo cogen los adultos, siempre con las dos manos y la espalda horizontal;
  • se le acaricia sentado o en el suelo;
  • se le deja tranquilo cuando duerme o come;
  • nada de juegos que le hagan saltar o retorcerse;
  • los primeros meses, siempre hay un adulto delante.

Qué pueden hacer los niños con él

Esconder premios en el jardín para que los busque, darle de comer con un adulto, pasear tranquilamente con correa: los juegos de olfato encantan a los teckels y a los niños por igual.

Los mayores pueden enseñarle pequeños trucos: sentarse, tumbarse, dar la pata. El niño aprende paciencia y el teckel, que los niños traen cosas buenas.

Quedarse solo en el piso

También el teckel tiene que aprender a quedarse solo, poco a poco, con un mordedor y un sitio tranquilo. Muchos ladran al principio en la puerta cuando la familia se va. Ayudan las ausencias cortas sin grandes despedidas y un paseo con tiempo para olfatear justo antes.

Leer sus límites

Hasta el teckel más paciente tiene límites. Cuerpo rígido, gruñido, enseñar los dientes o irse son señales claras. Enseñad a los niños a parar en ese momento, y respetad vosotros esas señales en lugar de castigarlas. Gruñir es comunicarse, no una falta de educación.

Preguntas frecuentes

¿El teckel es buen perro de familia?

Sí, muchos teckels adoran a los niños. Hacen falta normas para cogerlo y para jugar, porque su espalda es delicada.

¿Puede vivir en un tercero sin ascensor?

Sí, si estáis dispuestos a llevarlo en brazos por la escalera, sobre todo el primer año.

¿Alguna duda?

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